Los culés formaron con un 3-4-3, jugando con una defensa formada por Busquets, Mascherano y Abidal, por culpa de las bajas de Alves, Maxwell, Adriano, Piqué y Puyol (casi nada). Pero lo cierto es que el Barcelona no sufrió en defensa. Una única jugada, con un Valdés estratosférico, fue todo el peligro del submarino amarillo en 90 minutos. Balón al palo y el guarda meta saca un balón imposible. Y eso que se pitó un fuera de juego en la misma jugada.
Un medio campo formado por jugones cómo Cesc, Thiago e Iniesta (con Keita por detrás) se comió al Villarreal durante todo el partido. De hecho el hijo de Mazinho abrió el marcador de manera asombrosa. Se dirijió a la portería cómo una bala por el eje del ataque y cuando todos pensaban que llegaría el centro del joven jugagor de la selección, cruzó un balón que acabó en el fondo de la portería de los castellonenses.
Cesc quiso marcar su primer gol en liga y lo hizo tras una muy buena jugada de Messi, que le brindó una asistencia colosal. Regateó al portero y la puso para marcar el 2-0 justo antes del descanso. El partido ya estaba del lado del Barça desde hacía muchos minutos.
Iniciada la segunda parte, estreno goleador de Alexis Sánchez, que aprovechó un pase magistral de Thiago Alcántara, desde la banda derecha. El chileno no falló y celebró su primer gol cómo azulgrana quitándose la camiseta y por supuesto recibiendo la cartulina amarilla pertinente.
En ese momento se acabó el partido. Pero faltaba la aparición del mejor jugador del mundo: Messi no quiso faltar a su cita con el gol. En esos momentos, Xavi ya estaba preparado para reactivar otra vez el centro del campo culé y darle el primer gol al argentino, que sentó al portero y anotó el 4-0.
A partir de ahí el Villarreal se centró más en no recibir más tantos pero aún así, llegó el quinto, otra vez de Messi. El argentino abrió a la banda para Thiago y éste, con sangre fría, se para dentro del área para asistir a Leo que ya estaba preparado para anotar su segundo gol del partido.
Gran Barcelona y muy poco Villarreal para lo que nos tiene acostumbrados el submarino amarillo. Esta historia ya la hemos vivido, la liga parece cosa de dos. Otra vez.



