Ayrton Senna debutó en la Fórmula 1 en 1984 y comenzaba entonces a culminar ese sueño tan perseguido, empezó su andadura en la categoría reina sobre un Toleman, un monoplaza mediocre que no le ofreció muchas posibilidades, pero aun así demostró que su potencial era capaz de dominar las bestias más feroces. Brilló en numerosas carreras alcanzando los puntos y dejando claro al mundo entero que era un joven con una referencia de futuro, como cuando dejó con la boca abierta a todo el mundo durante el lluvioso Gran Premio de Mónaco donde acabo segundo.
Sus años en Lotus le fortalecieron como piloto y consiguió sus primeras victorias y pole positions. En las vueltas rápidas el tricampeón del mundo tenía un don especial, durante las sesiones calificatorias realizaba unas primeras vueltas cronometradas discretas. Después y a falta de diez o seis minutos para finalizar la sesión, Senna suspiraba con los ojos cerrados y miraba por última vez el monitor de tiempos a la vez que desembragaba su monoplaza de los sueños. Durante sesenta y cinco ocasiones obtuvo la pole position. Ayrton veía la competición y la velocidad como su forma de vida, pasaba largas horas en los boxes o en las fábricas con la intención de mejorar el monoplaza. Luchó hasta la muerte por conseguir un deporte digno en seguridad y correspondido para los pilotos, muchos no hicieron el esfuerzo por escucharle y otros encontraron en sus palabras una gran fuente de inspiración. Es una realidad que Ayrton Senna enseñara más valores a la Fórmula 1 que el propio deporte en sí, circunstancias que en algunas personas no fueron bien recibidas pero que a largo plazo se convertirían en verdades tan sólidas y emergentes como su profundo recuerdo.



2 comentarios:
El gran Ayrton Senna. Nadie se puede declarar seguidor de la F1 sin apreciar antes su talento. Posiblemente el mejor corredor que ha visto la Formula 1.
Imola le rendira siempre un homenaje al igual que todos los seguidores de este deporte.
http://www.youtube.com/watch?v=h2xex4EW6cw
Una leyenda de este deporte, sin duda. A veces los grandes se van antes de tiempo...
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